La percepción social implica procesos cognitivos que nos permiten interpretar, organizar y recordar información sobre otras personas y el entorno social para comprender su comportamiento e influir en nuestras interacciones. Este proceso incluye inferir intenciones y emociones a partir de señales verbales y no verbales, y puede estar sujeto a errores y sesgos influenciados por estereotipos, experiencias previas y emociones.